LA VOZ DE LA EMOCIÓN

Sonatas para Viola da gamba y Clave

Johanna Rose & Javier Núñez Duo

Karl Friedrich Abel (1723-1787):Drexel manuscript for viola da gambaArpeggioAdagioAllegroCarl Philipp Emanuel Bach (1714-1788):Sonata for viola da gamba and b.c. in D major, Wq 137Adagio ma non tantoAllegro di moltoAriosoWilhelm Friedemann Bach (1710-1784):Pieces for HarpsichordPolonesa en Mi menor, F 12/8Fantasia en La menor, F 20Andreas Lidl (1740-1789):Six Sonatas for Viola da GambaAndante en Re menorCarl Philipp Emanuel Bach (1714-1788):Sonata for viola da gamba and Harpsichord in G minor, Wq 88Allegro moderatoLarghettoAllegro assai Johanna Rose Viola da gambaJavier Núñez Clave

Nacida en la Valencia de finales del siglo XV y tras gloriosas épocas pasadas, sucesivamente, en Italia, Inglaterra y Francia, la viola da gamba –uno de los instrumentos más refinados y completos que haya conocido la Historia– vivió su particular canto del cisne, casi tres siglos más tarde, en la Alemania de Johann Sebastian Bach, y siempre en relación cercana con la familia de este.

En efecto fue Christian Ferdinand Abel, brillante músico de la corte de Köthen y por tanto bajo la dirección directa de Johann Sebastian, el destinatario de las tres bellísimas sonatas que este escribió para viola da gamba y clave. Al poco, Carl Philipp Emanuel, el hijo más célebre de Bach, trasladó a la corte berlinesa de Federico el Grande el gusto por el instrumento, y allí le destinó también varias obras en un estilo claramente galante, como las Sonatas en Re mayor y Sol menor.En cuanto a la producción para tecla de Wilhelm Friedemann Bach, la clara herencia contrapuntística del padre se mezcla con un lenguaje más moderno, sensible a la vez que cargado de expresión dramática y fusionado a una pasmosa facilidad melódica: todo ello dio como resultado un singular lenguaje que cobró fama en los comienzos del período romántico.Como era habitual en esta época, otros hijos de Bach y Abel heredaron también el oficio de sus padres, y la fortuna unió en Londres el destino de dos de ellos, Johann Christian Bach y Karl Friedrich Abel, que allí cofundaron una célebre sociedad de conciertos. Excelente improvisador, los solos de viola da gamba de Abel hijo fueron tan esperados y reconocidos que sus alumnos se tomaron el trabajo de recogerlos de oído y transcribirlos; gracias a esa paciente labor hoy disfrutamos del maravilloso Manuscrito Drexel, y podemos volver atrás en la máquina del tiempo y escuchar las improvisaciones de un músico del siglo XVIII, de hecho el último genio de la viola da gamba: vencido por el alcohol y consciente de que instrumentos menos sutiles sustituirían pronto a la viola, Abel pidió ser enterrado junto a la suya.